Empecemos por lo esencial: el héroe no eres tú; es tu cliente. Cuando definimos con precisión qué quiere esa persona, la historia despega. Manténlo simple. El que confunde, pierde.
Identidad aspiracional (punto de llegada)
Todas las personas desean transformarse. Las marcas que participan en esa transformación ganan. Aquí buscamos definir quién quiere llegar a ser tu cliente en relación con lo que ofreces.
Escribe tres formulaciones posibles.
Por ejemplo: “Quiero que me vean como alguien que…”, “Deseo convertirme en alguien que…”, “Espero pasar de X a Y”.
Sabemos que quieres convertirte en alguien que:
Qué quiere ahora (punto de partida claro)
Para que la historia arranque, necesitamos una sola frase, cotidiana, sobre lo que esa persona quiere ahora. Sin comas ni adornos.
Escribe varias opciones y luego elige la más simple.
Tu cliente viene a ti porque está buscando…
Mi cliente quiere
Léela en voz alta
Debería tomar siete segundos o menos.
Si aparecen dos deseos unidos por "y", no hay foco. Por ejemplo:
"Vender más y posicionar la marca." → Elige la prioridad de hoy.
"Lanzar el curso y conseguir prensa." → Dos rutas; decide una.
"Mejorar la productividad y ser más visible." → Dos metas; cuál va primero.
Ejemplos que sirven de referencia
Coach / marca personal: "Mi cliente quiere presentar su propuesta sin enredarse."
Servicio B2B: "Mi cliente quiere agendar reuniones con decisores calificados."
Producto digital: "Mi cliente quiere tener su trabajo en un solo lugar."
Educación: "Mi cliente quiere explicar lo que hace en 60 segundos."
Deja aquí tu frase final (grande y limpia). La usaremos más adelante.
Mi cliente quiere
Para equipos o parejas: Un BrandScript, un héroe. Si trabajan varios segmentos, elijan uno para hoy y háganlo bien.
Checklist breve
No hablé de mí: hablé de la persona a la que quiero servir.
Mi héroe tiene una meta concreta, no una lista de deseos.
Su objetivo se puede decir en una frase sin explicar demasiado.